Los principios eternos: femenino y masculino

Dios no es solo energía; es un ser viviente consciente, y lo que es consciente y viviente tiene personalidad. La personalidad incluye la capacidad para crear sentimientos, entablar relaciones y desempeñar un papel en el escenario de la vida.

Una de las relaciones clave que Dios tiene con Su creación es la de Madre y Padre eternos. En esta relación se combinan los principios eternos de lo masculino y lo femenino que dan vida y sustento.

El Padre eterno, por amor, crea nueva vida. Él tiene el poder de renovar y reordenar el Universo. A través de la Verdad, él establece la armonía y el bienestar. Al igual que el Sol físico, el principio masculino se halla estático, fijo, lleno de luz que irradia poder. Esta luz constante es la energía que crea la vida.

Como la Madre eterna, Dios protege y nutre pacientemente con estímulo y amor desinteresado. El eterno femenino, al igual que la Tierra física, está siempre donando, renovando y nutriendo. Dios, como el punto eterno de referencia, tiene una forma, posición y papel fijos, y Su energía nos despierta y mantiene de manera suave y poderosa. De hecho, todas las almas humanas tienen en sí los principios eternos de lo femenino y lo masculino, pero, de acuerdo al tiempo, uno de los dos se enfatiza más que el otro.

Dios, el Alma eternamente incorporal, también tiene en sí estos principios, pero Él nunca adopta una forma física. Dios expresa las cualidades femeninas y masculinas a través de la energía sutil. Cuando la mente y el corazón están concentrados en Dios, entonces el ser humano puede percibir la Paternidad y Maternidad de Dios, es decir, el amor, el poder y la nutrición. Dios es el Padre y la Madre universal de todos.

Extracto del libro:
El punto Alfa.
Una mirada a Dios
Ed. Brahma Kumaris
Anthony Strano

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